explicacion del blog

Este un blog creado por MAD ÁFRICA para analizar el actual conflicto que sufre el pueblo de Malí. Pretendemos dar a conocer a través de diferentes documentos una visión global del conflicto, sus origen y especialmente las repercusiones políticas, económicas y especialmente sociales de esta situación

miércoles, 30 de enero de 2013


Yihadistas en África

Javier Aisa
2010 Otoño


Los activistas de esta tendencia extremista del islamismo consideran que la yihad es algo más que el esfuerzo individual y comunitario para difundir el islam. Elevada a sexto pilar del islam, la yihad significa fundamentalmente la utilización de la violencia para “liberar” a la umma (comunidad musulmana) de quienes no aplican su interpretación radical y rigorista de la ley islámica y con el objetivo de imponer la soberanía divina (hakimiya).
             El yihadismo crece en África con decisión y constancia. Primero en Egipto y el Magreb; después en el África del Sahel, desde Somalia a Nigeria, donde el movimiento Boko Haram hace un llamamiento a la yihad contra las tribus cristianas. Hace pocos días, varios atentados en Uganda causaron la muerte a 74 personas. Sus autores  proceden de las milicias Al Shabab (Juventud) que prácticamente controlan la mayor parte del centro y del sur de Somalia, incluida la capital Mogadiscio, desde hace dos años, en abierta lucha con el Gobierno Federal de Transición, apoyado por Estados Unidos, la Unión Europea y las fuerzas armadas de la Organización para la Unidad Africana. Precisamente, Uganda integra este contingente y en la base de Bihanga acoge a los instructores de la Unión Europea – incluida España - que forman a 2.000 soldados somalíes. En consecuencia, este país se ha convertido en uno de los principales enemigos de Al Shabab.
            El yihadismo se forja en los textos de los egipcios Fárach y Al Zawahiri (luego, acompañante de Bin Laden); el activismo de varios grupos radicales (Tafkir, Yihad...) en Egipto; y la militancia intelectual del jordano Abd Allah Azzam. Esta yihad extrema obliga a que todo musulmán advierta los peligros internos  y externos que amenazan al islam – muchos ciertos, pero también manipulados – ante los que es imprescindible el combate, sea individual o mediante la creación de una vanguardia de convencidos y milicias. Desde 1979, las tierras afganas son el campamento de formación, el banderín de enganche de prosélitos y escenario de lucha directa - contra los musulmanes e islamistas moderados y reformadores, los gobiernos corruptos y las fuerzas occidentales – que sirven de ejemplo a las diversas y múltiples luchas locales de los yihadistas. Según pasan los años, las diferentes yihad locales  - aisladas y sin apenas relaciones - se extienden en focos internacionales. En 2001, con Al Qaeda, se convierten en una tendencia global, que desborda los límites de los Estados y se configura como una nebulosa de grupos dispuestos para el adoctrinamiento y la acción violenta, que se reproducen, transforman y complementan.
            Ahora atraviesan horas difíciles en Asia Central, Iraq, Arabia Saudí y Yemen. Por tanto, necesitan exhibir su poderío en acciones, logística y propaganda en África. Se aprovechan del empobrecimiento crónico, la fragilidad política, los gobiernos corruptos y los intereses extranjeros. En el norte de África, los Grupos Salafíes para la Predicación y el Combate lideran la yihad insurreccional en el Magreb argelino  y establecen lazos con otros núcleos en Marruecos, Túnez y Libia. Luego, han formado una red, reconocida por Al Qaeda en 2006 como un movimiento afín, para lograr así legitimidad religiosa y política y fortaleza organizativa y ofensiva: Al Qaeda del Magreb Islámico. Pero, vencidos en el norte por las fuerzas de seguridad argelinas, los activistas se repliegan y difuminan, con bases móviles y efectivos que se nutren de bandas de traficantes, contrabandistas y de algunos grupos de nómadas, en el triángulo que dibujan las fronteras de Malí, Níger, Argelia. En el desierto del Sahel han sido asesinados en junio ocho militares y tres guardias argelinos y todavía permanecen secuestrados los dos cooperantes españoles.
            El enfrentamiento armado está servido en la región también por el incremento de las medidas de seguridad. Los Estados Mayores de Libia, Burkina Faso, Malí, Mauritania, Níger, Chad y Argelia han establecido una estrategia común contra el terrorismo y la delincuencia. Estados Unidos y Francia apoyan con armamento y maniobras conjuntas (Flintlock 10, con presencia española). No obstante, los Estados africanos reclaman ayuda, pero rechazan la creación de bases militares extranjeras para no perder capacidad de liderazgo, soberanía y el control del territorio. El ejército argelino encabeza el despliegue en el Sahel por su experiencia y eficacia desde hace veinte años. Su decisión es clara: ninguna negociación - y la crítica consiguiente a los gobiernos más débiles y proclives a posibles arreglos, como Malí - y derrota de los yihadistas para evitar cualquier obstáculo en la explotación de sus reservas de petróleo, gas y uranio, situadas precisamente en el Sahel.
Por desgracia, esta determinación convive con la consolidación de Estados más autoritarios, que impiden el ejercicio libre de la oposición. En una escalada de la tensión cada vez mayor, el reforzamiento de la seguridad proporciona más bazas a los movimientos yihadistas violentos. Se perfila así un futuro amenazador.

No hay comentarios:

Publicar un comentario